Colaboradora: Yolanda Sánchez Galera
El servicio doméstico ha alcanzado una creciente relevancia en las últimas décadas dentro de los estudios historiográficos, sociales o de género, y aún más en los relacionados con la historia del trabajo femenino. A lo largo del Antiguo Régimen y durante el siglo XIX, el servicio doméstico constituyó una de las principales actividades laborales desempeñadas por las mujeres, aunque sujeta a un notable subregistro en las fuentes primarias por diversos factores, como su relegación al ámbito doméstico o su carácter informal. Las nuevas miradas en investigación promueven un análisis de la documentación que incorpora la perspectiva de género, lo que contribuye a una transformación significativa con respecto a los estudios más tradicionales.
En este contexto, los padrones de población se presentan como fuentes de crucial valor para estudiar realidades sociales que a menudo quedaban en la sombra. A partir del análisis de estos documentos históricos es posible reconstruir parte de estas dinámicas sociales con base en diferentes datos como son el oficio, la edad, el estado civil, la composición familiar… Aunque también es preciso tener en cuenta que en este tipo de fuentes, al igual que en otras similares como los censos, existen algunas limitaciones importantes, como es el caso del subregistro laboral femenino. De esta manera, en muchos censos y padrones las actividades laborales llevadas a cabo por las mujeres no se registraban por diversas causas, como por ejemplo la inexistencia de un trabajo fijo (algunas mujeres ocupaban varios trabajos, como lavanderas, nodrizas, costureras…), o la falta de reconocimiento sobre algunos trabajos (como el trabajo doméstico). Esta limitación se traduce en una ausencia de datos sobre la participación real de las mujeres en la economía que debe tenerse en cuenta.
El presente trabajo[1] se centra en un estudio del padrón de 1814 de la Parroquia de San Pedro Apóstol en Úbeda[2], bajo el objetivo de analizar el servicio doméstico femenino, así como el perfil general de las mujeres dedicadas a este oficio recogidas en el padrón, su edad, o la importancia social de su labor dentro de la estructura urbana de la ciudad de Úbeda. La elección de esta fecha para su uso como año testigo mediante el análisis de datos inéditos se debe a que constituye un ejemplo muy adecuado para abordar la situación del servicio doméstico en el tránsito de la modernidad según los datos registrados en el padrón poblacional.
Numerosos estudios sociales han determinado que el oficio de servicio doméstico constituye una actividad notablemente feminizada y que mantiene una estrecha relación con las desigualdades de género y de clase social en múltiples contextos históricos. Por ejemplo, el año 1814 se encuentra marcado por el restablecimiento del absolutismo por parte de Fernando VII, lo que acrecentó las desigualdades sociales y de clase que tenían su base en el sistema del Antiguo Régimen. El trabajo doméstico, en este contexto, supuso una extensión de las tareas domésticas que tradicionalmente se atribuían a las mujeres, pero fuera del ámbito familiar. Concretamente en el caso de Úbeda, estudios como los de Garrido-González (2017; 2019) ya determinaron que en el siglo XVIII las mujeres principalmente ocupaban puestos relacionados con el mundo textil y el servicio doméstico, tomando como base lo registrado en el Catastro de Ensenada con respecto a esta ciudad.
El padrón de población vecinal de la parroquia de San Pedro Apóstol, en Úbeda, también arroja información al respecto. En concreto, se trata de un padrón de vecinos que nace con fines administrativos y que fue realizado por el comisionado del Ilustre Ayuntamiento, Don Andrés Antonio Ramírez (síndico del común), con asistencia del cura don Juan Jose Navarrete y los diputados de dicha parroquia en diciembre de 1814. Consta de 21 folios cosidos y la información que recoge se corresponde con: nombres y apellidos, estado civil, cabezas de casa, edades y oficios. A veces, en la categoría de oficios, se añade alguna característica del habitante que no se corresponde con un oficio en sí mismo, como el caso de “pobre” o “distinguido/a”.
Para la realización de este trabajo se ha elaborado una base de datos para realizar un vaciado documental de los oficios que aparecían declarados a mujeres en este padrón. En este caso concreto, los oficios relacionados con el servicio doméstico que se recogen en el mismo se corresponden con sirvienta y mandadera (las mandaderas eran mujeres que se dedicaban a hacer recados o mandados, así como a transportar pequeñas mercancías o incluso mensajes desde un punto hasta otro), y cabe señalar que son los únicos oficios declarados a mujeres en todo el padrón parroquial, junto con las mujeres que figuran como hacendadas (las hacendadas eran dueñas de una hacienda, una propiedad rural de gran tamaño en la que se desarrollaban actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería). Ambos, sirvienta y mandadera, constituían unos oficios muy recurrentes para muchas mujeres, pues gracias a los mismos podían obtener un salario (aunque generalmente bastante más reducido en el caso de las sirvientas), a la par que en algunos casos, si las sirvientas eran internas, podían obtener manutención y alojamiento en el hogar donde servían.

Dentro de los trabajos atribuidos a mujeres en el padrón, destaca el de sirvienta por encima de los demás, con un 81’6% sobre el total, tal y como se observa en la Gráfica 1. Con respecto a las cifras totales, cabe destacar un total de únicamente 38 mujeres con oficio declarado en el padrón, de las cuales 31 son sirvientas. En cuanto a los oficios, las sirvientas podían dedicarse a numerosas y variadas tareas, como por ejemplo el cuidado y la limpieza del hogar, la cocina y la compra, el lavado de la ropa… Esta multifuncionalidad del trabajo doméstico mantenía a las mujeres ligadas al hogar en el que sirvieran, en el que, como ya se ha comentado, habitualmente vivían. En el padrón únicamente se recoge 1 mujer mandadera (2,6% del total), así como 6 mujeres hacendadas (15,8% del total).

Como se puede observar en la Gráfica 2, de entre los datos del padrón, también resulta especialmente interesante la información relativa a la edad. En el caso de las mujeres hacendadas, las segundas más numerosas en la fuente documental, suele tratarse de mujeres de mayor edad, muy probablemente asociadas a clases sociales más altas. El caso de las sirvientas es completamente diferente, puesto que las mujeres dedicadas a este oficio son mucho más jóvenes. El análisis de las edades de las mujeres del padrón es muy significativo, pues ejemplifica que en las edades de las mujeres hacendadas oscilan entre los 40 y los 70 años, mientras que en las mujeres sirvientas existe un abanico muchísimo más amplio, con un comienzo en torno a los 7 años y una mayor concentración en la juventud, entre los 15 y 25 años aproximadamente. Gracias a estos datos podemos reflexionar acerca de la incorporación temprana de las mujeres al trabajo doméstico de sirvienta, que puede deberse a diversos factores como las necesidades económicas de sus familias de origen. También cabe reflexionar acerca del trabajo infantil. La temprana incorporación al servicio doméstico de las mujeres se puede traducir en una situación de vulnerabilidad de género, al verse expuestas a situaciones desiguales en el ámbito laboral y social que limitan, a su vez, sus posibilidades de movilidad social.
Por otra parte, este análisis de las edades, además de arrojar información acerca de la temprana incorporación de las mujeres al trabajo de sirvienta, también arroja datos sobre la duración, pues algunas mujeres de más de 60 años también están dedicadas a este oficio. El oficio de sirvienta se presentaba, en ocasiones, como la única alternativa laboral para mujeres de clases sociales bajas. El padrón analizado en este trabajo no presenta información acerca de los estados civiles de los habitantes, pero otros estudios también relacionan esta larga trayectoria laboral con situaciones como la viudedad, ya que en muchos casos estas mujeres se encontraban en situaciones de precariedad económica. . En relación con este análisis, también es preciso señalar que el padrón cuenta con un registro de 380 almas como población total, de entre las cuales 88 son mujeres cabeza de familia, 75 son hombres cabeza de familia y 217 son habitantes de ambos sexos bajo la patria potestad. Para el caso de los oficios de mujeres recogidos en este trabajo, cabe destacar que 5 mujeres hacendadas (de un total de 6) figuran en el padrón de vecinos como cabeza de familia. En el caso de las sirvientas o la mandadera, ninguna figura con esta categoría.
Como conclusión, el análisis de este padrón poblacional ha servido para ejemplificar la importancia del trabajo doméstico femenino en ciudades como Úbeda a lo largo del siglo XIX. El predominio de oficios como el de sirvienta, la pronta incorporación de las mujeres al mismo o el amplio abanico de edades en el resto de mujeres dedicadas al servicio doméstico son el reflejo de un sistema laboral y social jerarquizado y marcado por desigualdades en género y clase social. Con este estudio se ha podido poner de manifiesto la importancia que el oficio de sirvienta (o el servicio doméstico en general) tenía en el entramado social, a pesar de su denostación en algunos estudios históricos en el pasado, a la vez que se ha subrayado la importancia de los padrones poblacionales como fuentes históricas.
[1] Este trabajo se enmarca dentro del Proyecto “Nuevas miradas para el estudio interdisciplinar de la participación económica de las mujeres en la historia (s. XVI-XXI). Plan de Innovación Docente de la Universidad de Jaén (PID 2025_071).
[2] Ayuntamiento de Úbeda (s.f.). Padrón de vecinos de la parroquia de San Pedro Apóstol (1814). Referencia A.H.M.U.-c67952. https://www.aytoubeda.es/archivo/padrones/padronesl/