
La profesora de la Universidad de Alcalá e integrante del proyecto TRAMA: Los trabajos de las Mujeres en la Andalucía Moderna, María Aurora Molina Fajardo, ha participado en el III Congreso Internacional de Arqueología Bayra con una investigación sobre vivienda rural, cultura material y vida cotidiana en el antiguo Reino de Granada.
En su ponencia, titulada “En tiempo de mudanza. Vivienda rural y cultura material en el antiguo reino de Granada (siglo XVI)”, Molina Fajardo ha abordado la casa rural morisca como un espacio central para comprender los trabajos de las mujeres en el Reino de Granada del siglo XVI. En ella se habitaba, se almacenaba, se transformaban productos, se criaban animales, se gestionaban bienes y se sostenía buena parte de la economía cotidiana.
A partir de documentación archivística (embargos, ventas de bienes y pleitos), la investigadora ha reconstruido fragmentos de una casa, una hacienda y un ajuar doméstico morisco vinculados a Dúrcal, en el Valle de Lecrín. Esta línea de trabajo resulta especialmente novedosa para el estudio del medio rural morisco, donde las huellas materiales y documentales de la vida cotidiana han llegado hasta nosotros de forma fragmentaria.
El trabajo conecta directamente con los objetivos de TRAMA, al visibilizar formas de participación económica femenina que con frecuencia quedaron ocultas bajo la etiqueta de “vida doméstica”. En el medio rural morisco, trabajar dentro de casa significaba participar en la producción textil, la gestión de alimentos, el cuidado de animales, la conservación del ajuar, la administración de recursos y la defensa de los bienes que garantizaban la continuidad del grupo familiar.
En este contexto adquiere especial relevancia la figura de Isabel Boruca, mujer morisca que, tras la huida de su marido hacia el norte de África y la posterior confiscación de la hacienda familiar, acudió a la justicia para reclamar bienes procedentes de su dote, sus arras y otros recursos esenciales para su subsistencia. Su caso permite observar a una mujer capaz de identificar lo que le pertenecía, defender sus derechos y sostener una estrategia jurídica en un momento de enorme vulnerabilidad. La investigación de Molina Fajardo permite, por tanto, mirar la vivienda rural como un espacio económico en sentido amplio. La casa no era únicamente el escenario de la vida familiar: era también un lugar de trabajo, producción, almacenamiento, negociación patrimonial y supervivencia. Desde los patios, corrales, ajuares, pleitos y objetos cotidianos se abre una vía para estudiar los trabajos femeninos más allá de los oficios formalizados y de los espacios públicos del mercado o del taller.
Con esta aportación, presentada en el III Congreso Internacional de Arqueología Bayra, el Valle de Lecrín se incorpora a una historia más amplia de los trabajos de las mujeres en la Andalucía Moderna. Una historia que atiende a las prácticas menos visibles, a las economías domésticas complejas y a la capacidad de acción de mujeres que, como Isabel Boruca, sostuvieron la vida cotidiana y defendieron sus recursos en contextos de crisis.